Se pintó como una puerta. Casi como si fuera a una fiesta. Buscó un vestido, se calzó, se abrigó y salió a la calle.
Extendió el brazo y detuvo un taxi. Alem y Corrientes, dijo. Después sonrió. Habló un poco con el conductor del taxi acerca de los temas que se hablan en un taxi, que viste que frío, que estamos todos locos, que mañana van a hacer 32 grados y uno ya no sabe qué ponerse.
Preguntó si podía fumar. Cuando se lo permitieron, siguió hablando con el cigarrillo colgando del lado izquierdo de la boca mientras revolvía buscando el encendedor.
Más rápido de lo que esperaba, estaba en su destino. Caminó dos cuadras en dirección opuesta la tránsito. Avanzó con paso seguro por el hall, se hizo anunciar y esperó, apenas cinco minutos, cruzada de piernas en una recepción helada.
Después, enfiló hacia el ascensor con paso seguro. Apretó el cuatro. Se miró al espejo y corrigió el flequillo.
Bajo del ascensor y volvió a caminar, clavando el taco de la bota sobre el piso. Se acercó al escritorio de Joaquín y le dijo qué tal.
Joaquín la saludó y parecía contento de verla. Ella fue amable y encantadora. Dijo:
Necesito trabajar. Dame lo que sea que tengas para escribir. No me importa si es sobre mecánica aeronáutica, cafemancia o la desaparición del oso polar. Necesito escribir, es lo único que sé hacer. Es lo único que me gusta hacer y lo único que me sale bien.
Joaquín la seguía mirando pero esta vez como si no la conociera. Y ella le devolvía la mirada pero pensando: ¿qué te habré visto la vez anterior?
Estás distinta, le dijo.
Y ella solo pudo contestar: te parece bien lo que te pido?
Dejamelo pensar, recibió como respuesta.
Agradeció. Volvió a saludar prometiendo un llamado el martes por si o por no.
Estás distinta, volvió a decir Joaquín mientras le acariciaba el brazo a modo de despedida y ella dijo que sí, que podía ser.
Cuando salió a la calle, aflojó los músculos de la cara, sintió el ahogo en el pecho, la presión a la altura de las costillas. Y fue la Muv triste de siempre.
Era temprano y seguía haciendo frío. Decidió visitar a Oma. Tomó el subte hacia Chacarita.




5 comentarios:
Esperaba que volvieras a publicar.
La Muv de siempre...
Eso la gusta a ella o no?
Lindo, Von.
Lo que sea que le haya visto, si sigue siendo la Muv de siempre, se lo va a volver a ver. Bueno, ojalá usted (Vontrier) elija el camino de la felicidad para estos dos. Y para esta lectora :-D
Muv también se pregunto que le había visto a Fabián, como si al encontrarlos de nuevo ella pudiera medir cuanto cambio. Porque no hay manera mas interesante de darse cuenta de cuanto uno cambio que volver a un lugar conocido tiempo después.
Me gustan las descripciones de los lugares, los recorridos, me hacen volver a pasar por esos lugares que hace ya tantos años no visito.
Felicitaciones
Estoy en la misma de Muv...
Vill:
No sé si es lo que a ella le gusta. Es lo que le sale.
María:
La felicidad es un tema complicado. Es un estado? Un momento? Qué es?
Sacerdote:
Aparentemente, no hay mejor regla para medir y medirse que mirar para atrás. Creo. No estoy segura.
Fender:
Qué le puedo decir...
Gracias por los comentarios.
Salú.
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