Cuando volvió a la casa, cerca del mediodía, la sorprendió encontrar a Salvador metido en la cama. Se acercó y le puso la mano en la frente. Volaba de fiebre.
Caminó hasta el baño y revolvió en el botiquín hasta encontrar un antifebril. Con la tableta en la mano llegó hasta la cocina. Sirvió un vaso de agua y desanduvo el camino hasta el dormitorio. Apoyó el vaso sobre la mesa de luz y estiró la mano ofreciendo el remedio.
Salvador se movió, quejándose. Agradeció y se metió la pastilla en la boca. Con cara de asco tragó el agua del vaso.
Ya comiste, preguntó Muv. Salvador negó con la cabeza.
No tengo hambre. Me siento mal.
Me alegro, pensó Muv, pero preguntó con tono seco: Qué te duele.
Todo, respondió Salvador.
Gripe, dijo Muv, por andar en pelotas por el patio. Te lo dije. Llamaste al médico?
Pasé por el médico del laburo cuando sentí que tenía fiebre. Me mandó a casa.
Ya veo.
¿Cómo te fue?
Mal. Cómo me va a ir. Tengo que llamar el martes.
No te atendió.
Muv lo miró. Ni volando de fiebre querés dejar de preocuparte, pensó y respondió que sí, que la había atendido y que le pidió tiempo para pensar.
Qué cagada, dijo Salvador. Me siento culpable.
Hacés bien, respondió Muv y salió del dormitorio.
Revisó el contestador: su madre los espera a cenar; la madre de Salvador quiere saber si siguen vivos, un llamado automático intenta venderles un seguro de emergencias médicas y un payaso que sale por televisión les tira la manga para una entidad sin fines de lucro.
Muv borró todos los mensajes.
Volvió al dormitorio.
Se acostó vestida al lado de Salvador.
Tenés hambre?
No.
Necesitás algo?
Que hablemos, dijo Salvador.
Y a vos te parece que estás en condiciones de hablar, preguntó Muv, sin mirarlo.
Sí, respondió Salvador. Me siento muy mal por lo de esta mañana. Me sentí mal todo el día.
Mirá vos, dijo Muv.
Todavía estás enojada. No aguanto que estés enojada. Hablemos.
Estoy harta de hablar, Salvador. Ya no sé qué más hay para decir.
Salvador giró. Se acomodó la ropa de cama y quedó hecho un gusano.
Todas las parejas tienen sus quilombos, Muv. Hablemos.
Muv resopló.
No encuentro nada para decir. O mejor, sí tengo algo para decir: me parece que vos y yo no somos una pareja. Las parejas son diferentes. Nosotros somos dos personas que viven juntas, nada más. Cogemos, tenemos un pasado juntos pero no somos una pareja. Somos dos solteros juntados. No es lo mismo que una pareja.
No lo veo de esa manera, dijo Salvador, acercándose más a Muv y comenzando a temblar.
Cuál es nuestro proyecto, Salva, preguntó Muv.
Uh, vas a empezar con eso.
No querías hablar? Entonces, hablá. Cuál es.
No sé. Formar una familia. Vamos a tener hijos y todo eso, respondió Salvador y cerró los ojos.
Muv se quedó callada. No esperaba esa respuesta. Esperaba algo del estilo "irnos de vacaciones" o "comprar un auto".
No estamos listos para ser padres, dijo Muv, después.
Yo creo que si, respondió Salvador comenzándose a dormir. Sería nuestra única salida. La única forma de empezar a mirar para adelante.
Y después de decir eso, empezó a roncar.
Muv lo miró de cerca. Le tocó la frente y todavía seguía con fiebre.
Estamos demasiado solos, pensó y se levantó de la cama.
Caminó hasta el baño y revolvió en el botiquín hasta encontrar un antifebril. Con la tableta en la mano llegó hasta la cocina. Sirvió un vaso de agua y desanduvo el camino hasta el dormitorio. Apoyó el vaso sobre la mesa de luz y estiró la mano ofreciendo el remedio.
Salvador se movió, quejándose. Agradeció y se metió la pastilla en la boca. Con cara de asco tragó el agua del vaso.
Ya comiste, preguntó Muv. Salvador negó con la cabeza.
No tengo hambre. Me siento mal.
Me alegro, pensó Muv, pero preguntó con tono seco: Qué te duele.
Todo, respondió Salvador.
Gripe, dijo Muv, por andar en pelotas por el patio. Te lo dije. Llamaste al médico?
Pasé por el médico del laburo cuando sentí que tenía fiebre. Me mandó a casa.
Ya veo.
¿Cómo te fue?
Mal. Cómo me va a ir. Tengo que llamar el martes.
No te atendió.
Muv lo miró. Ni volando de fiebre querés dejar de preocuparte, pensó y respondió que sí, que la había atendido y que le pidió tiempo para pensar.
Qué cagada, dijo Salvador. Me siento culpable.
Hacés bien, respondió Muv y salió del dormitorio.
Revisó el contestador: su madre los espera a cenar; la madre de Salvador quiere saber si siguen vivos, un llamado automático intenta venderles un seguro de emergencias médicas y un payaso que sale por televisión les tira la manga para una entidad sin fines de lucro.
Muv borró todos los mensajes.
Volvió al dormitorio.
Se acostó vestida al lado de Salvador.
Tenés hambre?
No.
Necesitás algo?
Que hablemos, dijo Salvador.
Y a vos te parece que estás en condiciones de hablar, preguntó Muv, sin mirarlo.
Sí, respondió Salvador. Me siento muy mal por lo de esta mañana. Me sentí mal todo el día.
Mirá vos, dijo Muv.
Todavía estás enojada. No aguanto que estés enojada. Hablemos.
Estoy harta de hablar, Salvador. Ya no sé qué más hay para decir.
Salvador giró. Se acomodó la ropa de cama y quedó hecho un gusano.
Todas las parejas tienen sus quilombos, Muv. Hablemos.
Muv resopló.
No encuentro nada para decir. O mejor, sí tengo algo para decir: me parece que vos y yo no somos una pareja. Las parejas son diferentes. Nosotros somos dos personas que viven juntas, nada más. Cogemos, tenemos un pasado juntos pero no somos una pareja. Somos dos solteros juntados. No es lo mismo que una pareja.
No lo veo de esa manera, dijo Salvador, acercándose más a Muv y comenzando a temblar.
Cuál es nuestro proyecto, Salva, preguntó Muv.
Uh, vas a empezar con eso.
No querías hablar? Entonces, hablá. Cuál es.
No sé. Formar una familia. Vamos a tener hijos y todo eso, respondió Salvador y cerró los ojos.
Muv se quedó callada. No esperaba esa respuesta. Esperaba algo del estilo "irnos de vacaciones" o "comprar un auto".
No estamos listos para ser padres, dijo Muv, después.
Yo creo que si, respondió Salvador comenzándose a dormir. Sería nuestra única salida. La única forma de empezar a mirar para adelante.
Y después de decir eso, empezó a roncar.
Muv lo miró de cerca. Le tocó la frente y todavía seguía con fiebre.
Estamos demasiado solos, pensó y se levantó de la cama.




7 comentarios:
Esta chica Muv cuando quiere es bien ácida eh?.
Creo que debería tender la mano que le ofrece perdón y hablar de eso hasta el hartazgo y escuchar de todas las maneras posibles las formas en que él le pida perdón.
Miel para tus oídos, muchacha.
Hijos, me preocupa eso de usarlos como navaja Victorinox "arreglan todo".
En fin.
Beso.
A mi más bien me preocupa pensar (desde el punto típicamente masculino) que haría Salvador con hijos. Muv ya sería otro cantar, porque sería incapaz de saber que hacero o al menos eso creo.
Salvador esta somatizando su culpa, y mete la gamba hasta el cuello proponiendo hijos a modo de salvavidas. Muv parece reconocer la movida y a mi humilde parecer no le a gustado nada.
Estoy pensando ya que Salvador es una especie de "vector" de Muv... ella las piensa, él se las manda Me refiero a las cagadas, obvio. Bueno, y también a las cosas buenas. Más que novio, parece el brazo armado de la piba...
...
Bien por usted, Vontrier!
Esa gente q piensa q yendose a vivir juntos se arregla todo ... o peor, teniendo hijos, como si fueran perros ... no no no y no.No es el momento.
Bien Vontrier, bien!
Que me disculpen Muv y Salva pero cuán equivocados están en ver a un hijo como una salida.
Los chicos no son puertas. Son flechas. Y los padres sólo los propulsan, aún a riesgo de quedarse atrás ellos mismos. De qué me hablan estos muchachos???
Es todo un tema que Muv se haya reconocido como soltera juntada. Es tan evidente...
Te confieso que el ritmo de las entregas me tiene bastante nerviosa e intrigada... Y me gusta!
Saludos!
Vill:
Muv, después de todo, es un humano, como cualquier otro. Eso de poner la otra mejilla... mmmm, por lo menos es dificil, encima cuando uno está enojado, aún más. No le parece?
wornaki:
Creo que nadie que aún no ha tenido hijos sabe que hará con ellos. Por ahí dicen que no hay manual para padres, será por eso que cada uno sale como sale.
Sacerdote:
Salvador es un metedor de pata profesional. Y Muv, bueno... Muv, a veces, es más complicada de lo que debería ser.
María:
No se me adelante en la trama, mujer... Sobre qué voy a escribir yo, si usted me adivina el parpadeo?
La quiero.
JM:
Me encanta que vengas por acá. =)
Cass:
Alguna vez, Muv tenía que decir algo claramente, no?
No desesperar. Habrá post todas las semanas.
Beso.
Gracias por los comentarios.
Saluses.
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